Artículos / Dermatólogo y Piel

Relación entre el Dermatólogo y la Piel

La dermatología es una especialidad médica fundamental. La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano. En ella son visibles y se manifiestan no sólo las enfermedades que le son propias, sino también variados síntomas y signos que permiten diagnosticar enfermedades de órganos internos, como hígado, tiroides, sangre, etc. Por esto último, la piel sirve de vidriera a través de la cual el conocimiento adecuado permite realizar el diagnóstico precoz de enfermedades y actuar en consecuencia.

En la actualidad, la piel, lamentablemente, y tal vez en parte por culpa de nosotros mismos, los médicos dermatólogos, está siendo tratada por personas no especialistas y, lo que es peor aún, por sujetos no médicos. Las causas son muchas; quizás una de ellas sea la conexión belleza-salud-rédito-inescrupulosidad.

El consejo más importante que puedo dar a través de este medio, es que ponga su salud en manos de médicos, y, por tanto, su piel en manos de dermatólogos, profesionales formados en clínica, cirugía, y expertos conocedores de este órgano.

Son muchas las enfermedades que afectan a la piel, y por estar los síntomas a la vista de todos, se suscitan preguntas que suelen producir malestar e incomodidad en la persona afectada. En el mejor de los casos, la persona tendrá la paciencia suficiente como para enfrentar esta situación reiteradamente dando las explicaciones de su enfermedad, pero es frecuente observar que los pacientes ocultan la lesión, llegando incluso en el peor de los casos, a ocultarse y aislarse ellos mismos, creándose en numerosas situaciones sentimientos de abatimiento, decaimiento y depresión. Pueden dar lugar esta situación patologías como el acné, la psoriasis, el eccema atópico y el vitíligo, que generan una carga emocional que a veces no sólo afecta a quien padece esta alteración, sino también a las personas que rodean al paciente: la pareja y la familia.

Existe otra situación que quisiera mencionar, que desde hace tiempo me preocupa, y de la que somos también responsables en parte los dermatólogos. Esta situación se refiere al uso frecuente, ante la consulta de pacientes que padecen enfermedades crónicas, de la frase tan poco feliz: "esto no tiene cura". Estoy convencido que este "diagnóstico" aumenta la carga y la presión emocional que soporta el paciente. Creo también que hablando así no nos hacemos responsables de la ansiedad que el paciente quiere y tiene derecho depositar en su médico tratante.

La frase "no tiene cura" es una sentencia que un médico no debiera dictar, especialmente si tenemos en cuenta que nuestro primer deber es el de no dañar. Soy conciente que hay situaciones límite, pero casualmente en las enfermedades que he mencionado anteriormente, es necesario seguir viviendo y si apuntamos a mejorar la calidad de vida de las personas que padecen estas alteraciones, seguramente que estaremos equivocando el camino si nuestra sentencia es: "aguante". Para fortuna de nuestros pacientes de hoy, existen tratamientos que seguramente mejoran la calidad de vida y que en caso del acné, hasta curan la enfermedad. Hoy el acné que dejaba secuelas debiera ser en la mayor parte de los casos, historia, y los pacientes deben saber que pueden tratarse encontrando una solución.

Con respecto a la psoriasis, es obligación de los dermatólogos conocer el arsenal de tratamientos existentes que permiten tener una buena calidad de vida. Hoy se utilizan tratamientos tópicos (de aplicación local), y sistémicos (orales e inyectables) que en manos adecuadas son eficaces y seguros.

Es fundamental comprender que las enfermedades de la piel son tan importantes como las de cualquier otro órgano, y justamente por su localización, a la vista de todos, generan con gran frecuencia un mayor compromiso psicológico. Estas son razones que me llevan a utilizar en las situaciones que así lo requieren un tratamiento de psico-contención en manos de profesionales especializados, que ha demostrado sumar beneficios en el tiempo de respuesta y en el resultado final, con el valor agregado de dar al paciente recursos nuevos que le permiten manejar los estados emocionales desde otro lugar.

La psicodermatología es sin duda un socio que ha demostrado en otros lugares del mundo un valor que los dermatólogos aquí debemos aprovechar y en lo que compete a mi actividad profesional me da inmensas satisfacciones.
En el caso del vitíligo y el eccema atópico, la combinación de tratamientos, que para mi es un tratamiento integral, los resultados respaldan el éxito.
Otra frase folklórica es la de llamar a algunas medicinas como fuertes o heroicas, y la pregunta que me surge es: fuerte con respecto a qué? Y heroica por qué?

Mi pensamiento con respecto a esto es que hay enfermos a los que se les debe indicar la medicación que les corresponde. La posibilidad de una buena calidad de vida de nuestros pacientes comienza en la sala de espera, continúa en un saludo cordial cuando ingresan a nuestro consultorio, en el uso de las palabras adecuadas que abran caminos y en la indicación correcta de aquello que corresponde, entendiendo que la ansiedad es algo que el paciente trae puesto y que depende de nuestra habilidad el que pueda dejarla en nuestro consultorio.

El paciente podrá entender en el caso de las enfermedades crónicas, que serán una mochila de por vida, pero las palabras que un médico utilice puede disminuir el peso de la misma y mejorar su calidad de vida.