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¿Qué son los lunares?

Los lunares reciben el nombre de nevos en la jerga médica y dentro de estos hay diferentes tipos. Los más comúnmente conocidos son los pigmentarios melanocíticos (hamartomas) que se originan en melanoblastos defectuosos. Los nevos melanocíticos pueden estar presentes desde el nacimiento (congénitos), o aparecer a partir de los 6 meses de vida (adquiridos). En el caso del nevo adquirido la pigmentación se produce bajo la influencia de factores externos como los rayos ultravioletas, cortisona, ACTH, enfermedades ampollares de la piel, durante el embarazo y la pubertad.

¿Qué es el ABCD de los lunares?

Son siglas que le dan el nombre a un sistema de control visual de la forma de los nevos.
Son criterios que caracterizan a las lesiones melanocíticas y especulan acerca de su evolución y medidas terapéuticas a tomar.
A: asimetría.
B: bordes.
C: color.
D: diámetro.
En todos los casos estas características son observadas por el especialista que es el que está capacitado para interpretarlas.

¿Se puede realizar auto examen para controlarlos?

El auto examen es la observación periódica que puede realizar uno mismo con sus lunares, y por lo tanto esto es posible, pero su utilidad es limitada ya que hay características de las lesiones que solo pueden ser evaluadas por especialistas dermatólogos y porque hay lesiones ubicadas en sitios (cuero cabelludo, dorso, etc.) de difícil acceso para el auto examen.
Como consejo: frente a un lunar que crece rápido, que es muy oscuro, que sangra o pica, es necesario consultar rápidamente con un dermatólogo.
Es muy importante realizar una consulta periódica con el especialista para la evaluación de la piel y de esta forma prevenir complicaciones. Esto es válido aún cuando suponemos que no tenemos lunares, pues sucede a menudo que el paciente jamás ha visto ese pequeño lunar que tiene en el dorso.¿

¿Hay que tener más cuidado con los que aparecen desde el nacimiento?

Cuando las lesiones aparecen en el nacimiento es importante consultar con un dermatólogo infantil que en primera instancia deberá corroborar que en realidad sea un lunar o se trate de otra patología. Si bien algunos dicen que frente a un nevo congénito el defecto genético es prominente, ya que la formación de pigmento comienza intraútero sin necesidad de estímulos del medio externo, y esto determina una posible potencialización de transformación maligna de estos lunares, hoy se descarta esta posibilidad para los lunares o nevos melanocíticos congénitos pequeños y medianos y se sigue más de cerca la evolución de los llamados gigantes. De todas formas la observación de los cambios que pueden producirse en la superficie de estos nevos es de más difícil evaluación y por lo tanto indicamos el seguimiento periódico de los mismos.

¿La exposición al sol influye sobre los lunares?

La exposición Ultravioleta influye sobre la piel produciendo fotoenvejecimiento y relacionándose con el tan temido cáncer de piel.
Produce aumento de la pigmentación y crecimiento de los lunares presentes o aparición de nuevos nevos. El mecanismo del daño producido por los rayos ultravioletas es a través de mutaciones celulares.
El melanoma (cáncer de piel) se observa con mayor incidencia en personas que viven en regiones cercanas al Ecuador y lo mismo sucede con el índice de mortalidad relacionada a melanoma.
La exposición solar traumática a temprana edad de vida es un factor de riesgo importante.
El daño solar es acumulativo y por lo tanto toda exposición solar que a causado cambios en la biología de la piel se suma y así año tras año. Si pensáramos que nacemos con un capital solar que se traduce en bienes de defensa contra el efecto nocivo del sol y teniendo en cuenta que este capital no da intereses, podemos decir que el 50% de este fue gastado antes de los 18 años de vida.
Las personas blancas, de ojos claros y pelo rubio o rojizo, que no se broncean durante la exposición solar, tienen mayor riesgo de desarrollar un melanoma.
Es cierto también que no todos los melanomas pueden ser adjudicados a la exposición solar.

Relación entre exposición solar y cáncer de piel.

Los Cánceres cutáneos conocidos como epiteliomas se localizan frecuentemente en cabeza, cuello, brazos y manos, es decir, en zonas fotoexpuestas. Las razas oscuras se queman con mucha menos facilidad que los blancos y tienen en forma significativa una presencia mucho menor de cáncer de piel y si este se presenta puede observarse en zonas no expuestas a los rayos ultravioletas, pues en estos casos juegan un rol importante otros factores cancerígenos. A la vez, podemos concluir que en los blancos aumenta la incidencia de cáncer de piel en los que están más expuestos al sol, sea por el trabajo que realizan o por la zona que habitan.
Hay enfermedades genéticas que presentan una sensibilidad aumentada de la piel a la radiación ultravioleta (albinismo, xeroderma pigmentoso) y por lo tanto se asocian con la presencia de cáncer a más temprana edad y más diseminado.
El sol es un factor de riesgo importante vinculado al melanoma y a los epiteliomas, por lo tanto es necesario tomar los recaudos necesarios para hacer prevención. Una consulta a tiempo con el dermatólogo, quien realizará la evaluación del tipo de piel, indicando la protección solar adecuada y dando los consejos correspondientes como horarios de exposición permitidos, etc., es fundamental.

Controles necesarios.

Los médicos dermatólogos participan de campañas anuales de concientización de las personas acerca de la consulta temprana y periódica para la evaluación de lesiones de piel y el uso de protección solar.
Hoy contamos con dermatoscopía digital o epiluminiscencia que es un método de evaluación de manchas, lunares y lesiones de piel que tiene como herramienta lo que podemos llamar una lupa de alta resolución computarizada. Esta nos permite amplificar las lesiones de piel y evaluar patrones que ayudan al diagnóstico y a la toma de decisiones terapéuticas. A esto se agrega la posibilidad de seguir la evolución de la historia de las lesiones con fotografía digital por sectores y la superposición de las imágenes en los controles sucesivos.

Consejos útiles:

  • Consulta periódica al dermatólogo.
  • No exponer a los niños al sol.
  • Personas blancas, de ojos claros, pelo rubio, que difícilmente se broncean; evitar exposición solar.
  • Utilizar protección solar adecuada, aplicándola antes de exponerse al sol y repetidamente a lo largo del día (también luego del baño)
  • No exponerse al sol entre las 11:00 y las 16:00 horas.
  • Protegerse con ropa, gorro y lentes.
  • Respetar el color de piel que nos toca y no querer modificarlo.
  • La sombrilla nos protege de los rayos de arriba pero no de los reflejados en la arena, lo mismo sucede en la nieve. El agua al estar sumergidos tampoco nos protege.

Podemos disfrutar de actividades al aire libre que no es lo mismo que tomar sol como un acto voluntario o como un objetivo, sino estar allí en el momento que corresponde y con la protección debida. La diferencia es placer con alto riesgo o placer con riesgo disminuido.
Esto es una elección, como en todas las cosas. El respeto y la responsabilidad por la vida debe ser el objetivo.
Cuídese y controle su piel, esto es prevención en salud.


Dr. Alberto Lavieri. Médico Dermatólogo y Dermatólogo Infantil. Docente UBA.
Doctor en Medicina, Università degli Studi di Milano, Italia.