Artículos / Psoriasis. Enfoque Psicológico.

La psoriasis es una enfermedad que afecta a la piel. Sus manifestaciones son visibles., y esto la transforma en una patología particular en la que se amplifican notoriamente las repercusiones de la misma.

El padecimiento no se restringe a lo meramente "epidérmico", sino que traspasa estos límites y tiñe la vida de la persona que la padece, e incluso la de su entorno más cercano.

Al ser una patología en la que los pacientes se sienten "sucios", "manchados", en fin, estigmatizados, la percepción que tienen de sí mismos se empobrece y queda muy vinculada a la evolución de la enfermedad. La psoriasis se transforma en el eje en torno al cual gira gran parte de la vida de la persona. Su vida social muchas veces cambia. Aparecen sentimientos de bronca, vergüenza, humillación, temor a ser rechazado y marginado.

Los pacientes con psoriasis tienden a ocultar las áreas de su piel afectadas. Se cubren para no "impresionar", para no ser mirados. Anticipan y temen el rechazo de los demás, rechazo que generalmente no sucede. Sin embargo, los pacientes no están dispuestos a poner a prueba estas creencias. Suponen que serán rechazados y actúan en consecuencia. Se automarginan y aislan.

Se avergüenzan de sí mismos, y empiezan a estar pendientes de como evoluciona su piel; si está más o menos enrojecida, si los eccemas aparecen o desaparecen, etc. Utilizan mucho tiempo y energía en inspeccionar y controlar la piel.


Las mejorías o los "retrocesos" en la evolución de la enfermedad funcionan como un termómetro que influye directamente en la autoestima y en el estado de ánimo del paciente: si la piel está mejor, la persona siente alivio y se muestra esperanzada; si los resultados no son los deseados, el desánimo y la ansiedad aumentan.

Su autoimagen se recorta en función del estado de su piel. Reducen la perspectiva que tienen de sí mismos a estos parámetros; en ocasiones pierden de vista que son más que la condición de su piel.

Como consecuencia de esta situación, los pacientes dejan de lado actividades que antes formaban parte de la rutina (pileta, gimnasia), cambian la vestimenta (usan camisas y remeras de manga larga en días calurosos, pantalones largos, dejan de lado las polleras, bermudas o shorts).

Dejan de participar de un gran número de actividades que les generaban placer.

La calidad de vida de una persona incluye tanto componentes objetivos como subjetivos, refiriéndose esto último entre otras cosas a la percepción que la persona tiene del grado de satisfacción, felicidad y bienestar que experimenta en un momento dado de la vida.

Como vimos, la psoriasis es una enfermedad que trae aparejada una gran carga psicológica y emocional sobre quienes la padecen; afecta tanto la percepción que las personas tienen acerca de sí mismas como también su relación con los demás. En este sentido influye claramente de manera negativa sobre la calidad de vida de los pacientes. Estudios publicados señalan incluso el vínculo que existe entre la depresión y esta enfermedad.

Es indispensable encarar tratamientos integrales que contemplen no solamente lo estrictamente dermatológico, sino que enfoquen también los aspectos emocionales y afectivos ligados al padecimiento de esta enfermedad, considerando tanto factores desencadenantes como también las circunstancias que mantienen y alimentan los circuitos de la psoriasis.